jueves, 5 de noviembre de 2009

ES QUE TODOS DEBEN LEERLO

Fue como un golpe certero que llega de improviso. Un manotazo que se atisba a la distancia pero se calcula mal el momento del impacto. Esa fue más o menos la impresión que me provocó leer "Es Que Todos Deben Morir", de Aarón Pajuelo Reyna. La historia, ubicada en tres escenarios sumamente distintos y continuados de manera aleatoria, terminan por encontrarse al final en un cuadro encajado de forma magistral.

Es curioso que el cuento haya sido creado para un trabajo cuando en la mayoría de los casos, es imposible escribir bajo presión. No sabemos si ya venía tejiendo la trama o ésta le llegó como una ola de mar, en un momento de inspiración rayano a la catarsis.

Pero vayamos primero descubriendo porqué lo del manotazo que se atisba a la distancia.

A inicios del año, empezó a circular un escrito titulado "Un Tiempo a Solas Con Ella", de erotismo pobre qye revelaba una angustia arrastrada de la adolescencia y terminó siendo pisoteado y olvidado en algún rincón lleno de polvo. Inmediatamente después, hizo su aparición "Garúa En La Ciudad", un prototipo de novela breve en la que Abner Aguirre -personaje principal- hace confidencias de su vida amorosa a su buen amigo Basilio. A pesar de no estar terminada, "Garúa..." tiene algo de atrctivo en los parámetros de su estética aunque en sus diálogos muchas veces abunde la incoherencia.

Vapuleados y celebrados, los cinco capítulos presentados demostraron un ligero avance en la narrativa de Pajuelo Reyna, mejoría que llegaría dos meses más tarde con La Trilogía de Martín (tres cuentos en los que impera el diálogo exquisito entre Martín, Mercedes y Alejandra, las vicitudes de sus encuentros con un final inesperado) , se mantendría luego con "El Olor Del Amor (De La Guayaba)" y "La Glorieta" (historias que giran alrededro de La Trilogía... pero con identidades propias) y alcanzaría su punto máximo con el extraordinario cuento "Es Que Todos Deben Morir".

La historia de la enfermera y su marido imposible, de la defectuosa pero llena de gracia Alejandra y de los niños de la calle, hacen que la intriga se convierta en su aliado, los distintos escenarios marcan el reflejo de sociedades distintas que tienen algo en común por más que traten de encontrar diferencias entre ellos, esa diferencia es que todos tienen que morir.

Unos cuentos imperdibles ( desde La trilogía... hasta Es que todos...) que nos muestran que la narrativa peruana sigue avanzando considerablemente con este brote de nuevos talentos.

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NOTA: Cierto. Una cosa inexplicable en Es Que Todos... es por qué se mata el esposo de la enfermera. Para más información, preguntar a Sucesor.

jueves, 24 de septiembre de 2009

EN LISTA DE ESPERA...

LA COLINA DE LOS SUICIDAS
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A ...(por definir)
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A través de las cortinas se podía ver con exactitud todas las cosas que ocupaban la sala. Muebles de junco, sillas barnizadas, maceteros con florecitas de colores que habrían sus pequeñas hojas por las mañanas, por las tardes y por las noches según su nombre; cuadros paisajistas sin firma, mesitas con tapetes hechos a crochét, un televisor antiguo y una jaula con dos tordos.
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(SIN TITULO DEFINITIVO)
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A Pluma Negra
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Ni bien llegó, subió precipitadamente las escaleras y se encerró en su habitación. Apenas saludó. Cerró la puerta, encendió la computadora, abrió la ventana y cerró las cortinas. Era agradable verlas bailar al compás del viento. ¿Cómo podía ser posible?, se preguntaba, ¿Cómo no me enteré?. El módem demoraba en terminar de encenderse. Fue el gordo Domingo quien le dió la noticia. "Ella viene". Eso era lo que más dolía. "Yo se la presenté, por mí la conoció".
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Era un golpe al fanatismo, él la había estado siguiendo desde que estaba en el colegio junto a sus amigos quienes poco a poco se fueron desinteresando, sus últimas noticias, sus romances, su arte. Escribió precipitadamente la dirección, se equivocó dos veces y presionó mientras suspiraba la tecla enter. La pantalla se puso en blanco y su corazón latía con desesperación, los dedos de la mano se le contraían. ¿Tanto demoraba?. Y ahí estaban: primero, apareció su nombre, lo leyó muy lento mientras notaba detalles en esas letras doradas con fondo de estrellitas multicolores, brillantes y distorcionadas que no había notado antes. Luego las cejas delgadas y finas, el cabello castaño, los ojos verdes y claros, la frente amplia y muy limpia, las mejillas sonrosadas, la inocente sonrisa de los labios gruesos. Se llenó de sosiego. Entró a últimas noticias y luego de manera precipitada, saltándose líneas y párrafos, haciendo uso de la habilidad esa de encontrar palabras dentro de un texto con facilidad que poseía, la encontró. Volvió a suspirar. Ya no estaba molesto ni dolido, sino alegre, con una extraña certidumbre de que algo bueno estaba por ocurrirle, después de todo, porque era verdad lo que le había dicho el gordo: "ella viene".
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CUENTO.
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Todos los días, lo primero que hace al despertarse es mirarse en el espejo que tiene en la cómoda frente a su cama. Le agrada verse toda despeinada y con las chapitas encendidas. Se ríe. Aun está oscuro y entonces prende la luz. El cuarto es pequeño y todo lo que lo ocupa es una cama de plaza y media, la cómoda de madera basta y una silla. El baño está afuera y hay uno por cada piso. Hay muchas chicas como ella viviendo en el edificio. La mayoría viene de provincias y trabajan en el mismo rubro: textiles.Mira el reloj: las 5 y 40 am. Se levanta y siente un escalofrío en todo el cuerpo que le genera una sensación extraña, como una electricidad pequeñita que eriza los vellos del brazo que le hace sonreír.
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Abre un cajón de la cómoda lentamente, para no hacer ruido, y saca su jabonera y una toalla. Sale de su cuartito y camina ligera hacia el baño, hay un poco de eco en el pasillo. Mira sus pies y el compás gracioso que éstos hacen sobre las pantuflas guindas que le regaló Hugo y se ríe. Empuja la puerta del baño pero no cede. Hay un reflejo de luz que sale a duras penas por el casi inexistente espacio entre la puerta y el marco. Estaba ocupado. Mira hacia las demás habitaciones y como por arte de magia, como si en ese preciso momento hubieran empezado a habitarse, uno a uno, los focos empiezan a encenderse y a botar ruidos desde sus entrañas.

martes, 14 de julio de 2009

EL HOMBRE QUE VENDIÓ EL MUNDO

O "The man who sold the world" en la versión de Nirvana (la cual no difiere mucho de la original de Bowie) tiene en la voz de Cobain el desgarro de la angustia por encarar después de una larga búsqueda a quien se atreviera a hacer la venta.
Escuchar la original llena de arreglos de liras y teclados le da a la versión del unplugged del 93´una esencia de pureza y simplismo en un contacto más íntimo entre los músicos y el público. Con el sólo acompañamiento de un violonchelo a la luz de las velas, la canción de Bowie se convirtió en una de las más conocidas y referentes de la banda de Kurt.
Es ésta canción la más requerida por los nuevo aprendices de guitarra y es que el solo del final es tan envolvente que consigue apoderarse de tus sentidos, llevándote a un trance del cual sólo te sacarán los aplausos del final.
Hoy, después de tantos años, he vuelto a tocar la primera canción que aprendí y la fascinación y el encanto de realizar el intro de la canción sigue perenne.

COLOQUIO


Caminábamos lentamente bajo el cielo gris de la ciudad. En silencio. Los autos parecían menos bulliciosos y la gente más triste, pero era agradable.
-He estado pensando en lo que me dijiste el otro día- dijo por fin.
-¿Ah, sí?- respondí de inmediato. Me sorprendió lo que dijo y me interesaba saber a cuál de las tantas cosas que a menudo le decía se refería.
-Sí, y creo que va ser lo mejor- alegó consecuente, dio un suspiro y sonrió. Parecía ser serio mas no imaginaba qué podría ser y no quería defraudarla ni extingir su repentina alegría siendo sincero y decirle que no tenía ni idea de lo que se refería.
-¿Tú crees?- le dije.
-Sí, si te fijas bien, las cosas se dan así... se desplayó por completo, subiendo y bajándose las mangas de la chompa mientras explicaba, hablando de una cosa y de otra, como si una nueva boca hubiera aflorado en su rostro a la vez que se cerraban mis oídos, los carros parecían más lentos, ¿acaso la neblina era de goma?, una pluma solitaria de alguna paloma errante planeaba a mi alrededor en una danza andina negándose a besar el suelo, la envoltura de un chocolate al pie de la vereda era un festín de hormigas que retaban al frío, una mujer encantadora de sonrisa en los ojos me sonrió con la boca y me grabé su perfume...¿No lo crees?- inquirió.
-Puede que tengas razón.
-!Qué bueno que me entiendes¡ es bueno poder contar contigo- me dio un abrazo.
- No es nada, se hace lo que se puede. Vamos a tomar el carro, me estoy muriendo de hambre.

VIAJE AL CENTRO DE TUS PIERNAS

Como rayo de luz en la selva oscura
manantial de veneno burbujeaba
la nueva pendiente, las viejas huellas
y una pizca de fiera en tu mirada.
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Aguardaba la penumbra del sendero
la obstinación de tu cuerpo y tus entalles
jugando, entre risas y jadeos
un pantano oscuro entre dos valles.
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La profundidad a donde llego húmedo
de calor de emoción, de acacias
me consume y energiza luego
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que al vacear mi esencia en tu seno
me convierte por hazaña de magia
en tu presa, cocida a fuego.

THE CONSTANCE STEWART REID EXPERIENCE


Connie es hermosa pero no lo sabe o sí lo sabe, pero no tanto. Su piel es suave y tibia y mojada por la lluvia es brillante y el vaho que despide su cuerpo cuando se agita es enloquecedor. Juega natural con el rostro de facciones pueriles y el cabello húmedo baila lentamente adheriéndose a y despegándose de su cuello en un constante vaivén de mar.

Las trenzadas coronarias rosa sobre sus pechos levantados y firmes destacan la figura de sus pezones, diminutos, inexpertos y decididos. La luz de la fogata danza sobre su vientre plano alargando el jardín de nomeolvides sobre su monte de Venus recreando sobre su cuerpo un calendario.

Anhelante de ternura, con un esposo paralítico de pedantería cada vez más insoportable, busca cubrir la desnudez de sus caderas con la sábana de la sensibilidad, lo perfectamente redondas que son. Verlas desde atrás, es el espectáculo más hermoso inimaginable que un hombre podría disfrutar sin llegar de tan magnífica visión en el colmo de la gula.

Verla acostada en medio de ramas de roble y madreselva a punto de florecer es la proyección de un hechizo ancestral.

La mujer que desechó la farsa del "placer intelectual", dominada por sus instintos, el coraje de su propia ternura y la realidad de su cuerpo está sentada sobre el pasto. A la petición de venir sin bragas ha cumplido, es también suyo el deseo de ganar tiempo. Es adorable besarla y acariciar con una mano su frente y con la otra sus cabellos escuchando su respiración cada vez más cerca. Aspirar el perfume de sus hombros a través de la tela que los oculta y suaves mordiscos en el cuello, su agitada respiración es melódica, su pecho se infla y se encoge, se infla y se encoge y el contacto con la firmeza de sus senos invita.

La mano desciende por su espalda, suave como acariciando un gatito, para no perderse ningún detalle, ninguna forma, dibuja la estructura y consistencia de su cadera, la amo y quiero brindarle esa ternura. El aroma de sus pantorrillas es dulce y el sabor a leche, los muslos van quedando descubiertos, en la parte interna se desentierra un tesoro, con la parsimonía de un paleontólogo, el vestido se arruga y huele a mujer, sabe a mujer.

El tiempo pierde protagonismo y desaparece. Lo cálido de su interior me nutre y quiero estar dentro de ella. Un contacto, un quejido, la sumisión, el olvido, el hundimiento en lo profundo de un encanto. Ya en la fuente, la escucho más lejana, los sacudones la aproximan y los remansos la distancian más, y vuelven las sinfonías y más temblores y olas que revientan y rocas que caen y la música más alta y los gritos y las caricias y Connie y un temblor y más y más. Constance.

Palpitaciones que redoblan, ha muerto la verguenza y ha nacido la mujer. El sexo no es más que tacto. El más íntimo de los tactos, y es el tacto lo que nos da miedo*. Posesos por el sopor post exploción de nervios empieza el descenso hacia el bosque de los encantos. El sueño doblega y ya comienza a oscurecer. Muerto el tiempo sólo importa la mujer.

Cierro el libro. Buenas noches Constance.



* frase de D.H.Lawrence

lunes, 1 de junio de 2009

AYER, ANTES DE DORMIR (22:15)


Veo noticieros. Me emociono cuando sale algún accidente, asalto o choque de mi distrito o de Trujillo, no por los hechos, los cuales lamento mucho, sino porque conozco y he estado en los escenarios donde éstos ocurren. "Mamá, mira el mercado", "El cementerio de Mampuesto", "La calle donde vive la tía Carmen". Nos enfocamos más en reconocer los sitios que olvidamos por un instante los acontecimientos en sí.
Odio cuando el reportero, en el colmo de la estupidez, le pregunta a la niñita cómo la violaron, o al niño cómo mataron a su padre, devolviéndoles recuerdos indeseables que su rechoncho camarógrafo aprovecha para poncharles sus sollozantes caritas aumentándole todo el zoom. Hijos de Puta.
Detesto cuando hablan de política. El tono que emplean para abordar ese tema son siempre monótonos y cuando hay un entrevistado siempre terminan discutiendo; sonriendo fingidamente, en el caso presidencial. Yo de política no entiendo mucho, eso debe ser un gran factor para que me aburra tanto, pero estoy seguro que el progreso del país está ahí, escondido en una bolsa agujereada. Los más payasos son los fujimoristas, ya todos sabemos porqué. Pregúntenle a Keiko.
Cuando pasan internacionales espero con una fervorosa esperanza que digan algo de los países que por extrañas razones me atraen- Letonia, República Checa, Finlandia, Chipre- lo cual es bastante raro, porque casi nada pasa en esos países tan lejanos del mío, y si pasa, a nadie le interesa.
Me preocupa lo que está pasando a la vuelta de mi calle. Están apareciendo nuevas generaciones de pandillas, jovencitas que se embarazan (lo peor es que de ellos), a veces me pregunto ¿Qué mierda tienen en la cabeza?
Casi ni veo farándula, las vedettes que promocionan cada romance que empiezan me parecen horrorosas, las indirectas que se mandan la conductora de un programa con una de otro me resultan patéticas. Sólo me concentro, espero y me soplo toda la secuencia cuando anuncian algo de Marisela Puicón. Me encanta la sensualidad que irradia sólo con la mirada. Es el prototipo de mujer peruana: piel canela, cabello ondeado, oscuro, cuerpo de amazona, su voz, Oh Por Dios me fascina, a pesar que sus canciones sean feas.
De niños, creíamos que la Luna nos seguía a todas partes, ahora sabemos que no es verdad. Pensábamos que nuestros problemas infantiles (insignificantes para todos pero para nosotros importantísimos) se arreglaban solos, ahora sabemos que que alguien más, tal vez indirectamente, lo hacía por nosotros. Cada vez hay nuevos niños y nosotros ya hemos crecido. Es nuestro turno de acomodarles un poco el panorama.