sábado, 13 de agosto de 2011

CONFESIÓN


Yo escribo para estar tranquilo
y para dormir en paz
porque las palabras me duelen en las manos
cuando no asoman por mi frente
porque mis nervios partidos están hilados por ellas
Y toda esa obsesión por recuperar las partidas.
Porque en ellas está oculta parte de mí
porque no son mías.
Porque son libres.
Porque tiemblo.

EL HOMBRE

Había caminado mucho buscando un lugar donde guarecerse del frío y donde apaciguar su hambre. Los pies los tenía resecos y callosos y una extraña sensación por protegerlos le invadía. No era así como se sentían sus ancestros. Ellos andarían sin quejarse y hallando comida donde otro solo espinos. Este día, él era el otro. Se acabaron sus provisiones y no sabía ya dónde quedaba el río. No sabía encender el fuego y probablemente moriría esta misma noche. Dónde estaría ahora la familia! Pura sabana era lo que veía a su alrededor. Ningún indicio de bosque, ninguna señal de fuego, ninguna montaña, porque montaña es sinónimo de caverna y caverna de abrigo y abrigo de vida. El cansancio del cuerpo le cerraba los ojos, pero quería seguir. Pronto oscurecería y había visto, distancias atrás, huellas de león.

Entonces, comenzó a recitar los balbuceos que había oído a su padre hacer para salir victorioso en una caza, hacer que llueva cuando tenían sed, encontrar una compañera cuando se estaba solo y por una extraña razón sentía que le salían mal. De pronto, uno por uno, chillidos de mono se oían a lo lejos. Se asustó de la hinchazón de su pecho y del involuntario estiramiento de su boca y comprendió, que se había salvado.

Llegó de noche. El rumor del río y el aroma de hierbas hacían que su estómago sonara, mas al encontrarse muy cerca, escuchaba el sonido del corazón cuando copulan, pero no eran uno, ni dos, sino muchos, tantos que llegó a sentir miedo por lo que acababa de encontrar. Era joven e inexperto, sí, pero tenía mucha suerte. Luces que no eran luciérnagas sino mucho más grandes encendían aquel pedacito de cielo, pequeñas cavernas de paja y movibles formando un círculo que bordeaba a un círculo más pequeño hecho por hombres y mujeres como él que saltaban alrededor de un fuego más grande y corrían al sonido de los corazones que ellos mismo golpeaban.

Desnudo e inmóvil frente a ellos, no supo cómo aquel lenguaje incomprensible y sin forma que había manejado su familia hasta estos días se fue transformando en sonoridad que salió de su boca con muy buen timbre para soltar de golpe la primera palabra concebida por el hombre para expresar todas las emociones que vivió en ese instante, desde el miedo a lo desconocido, hasta llegar al asombro por lo hallado.

-Mierda.

La danza se detuvo. Los hombres y mujeres lo observaron detenidamente y el ruido de los bombos fue reemplazado por el chirriar de los grillos. Una de ellas se le acercó y colocó una mano sobre su corazón. Latía fuertemente que sentía en cualquier momento rompería su pecho, la mujer estiró la boca como lo había hecho él al oír los monos. Lo invitaron a bailar.

Lima, 12 de agosto de 2011

martes, 28 de junio de 2011

ADIÓS


Hoy he tomado uno de tus libros y he disfrutado del contenido, amigo. Es una lástima que después de varias semanas recién escriba para ti. Pero tú sabes cómo es el ser humano de extraño: cuando piensas que va actuar de una manera siempre lo hace de la otras.

Mis amigos y yo te fuimos a ver cuando visitaste la Villarreal y la fascinación de nuestro primer año iba viento en popa. Después de ti, nadie de renombre la ha visitado.

“Un joven, una sombra” fue lo primero que leí y me pareció un libro original. La forma de narrar, tan sencilla y cargada con toques poéticos y eróticos me fascinó. En esa oportunidad (fatídica, por cierto: la gente de educación hacía preguntas estúpidas) yo me quedé callado. No soy de hablar en público, pero al final, pude llegar a ti y tímidamente te di la mano mencionando el libro que leí. “Ah, ése” respondiste sonriente y comprendí que no había leído nada. Mi amigo Aarón te preguntó si podías darnos consejos para crear y tu respuesta nuevamente fue deslumbrante “pero vayan a visitarme!” y nos diste tu número. Tamaña sencillez descubierta en un grande era demasiado para un día.

Contentos salimos de ahí y programamos diferentes fechas para ir a verte, fechas que por uno u otro motivo se fueron posponiendo y olvidando hasta el año pasado, cuando te fuimos a ver en la Casa de la Literatura, esta vez más cerca, casi una conversación entre amigos.

Éramos nueve personas las que estábamos frente a ti y te oímos narrar cuentos breves y hablar sobre composición. Llegó el momento de las preguntas y yo empecé a temblar. En clase, está permitido equivocarse, no con un escritor, o al menos no si lo hace un aspirante a uno, por muy novato que sea.

-Siento que en dos de sus cuentos “La Camioneta de la Alegría” y “Otra Casa de Cartón” la mujer termina perdiendo.
-De ninguna manera- me contestaste en el acto- al contrario, ellas terminan por darle la vuelta al asunto.

Volviste a sonreír. Yo me sentí confundido porque en el primer texto la mujer termina golpeada y en el segundo, burlada y abandonada. Quise seguir.

-¿Cómo hace para manejar tan bien el erotismo? Su forma de narrarlo es muy buena.

Sonreíste. Obviamente, mi voz era trémula mas tu respuesta satisfizo mis inquietudes.

-Si trabajas con un personaje femenino puedes llegar a ser escritor. No hay nada más complejo y difícil de hacer que crear un personaje femenino. Si logras escribir desde una mujer, habrás logrado bastante.

Y volviste a sonreír de manera benevolente. Ese es el recuerdo que tengo de ti, maestro, y es a partir de esa conversación que trato de crear personajes femeninos y hablar desde ellos, sin éxito. No entiendo cómo mis amigos de San Marcos, cuando les preguntaba por ti, me decían “Zavaleta es renegón”, “Ah, ese viejo”, es una lástima y una vergüenza.

He leído más cuentos tuyos y descubro cosas nuevas. Lamento no haberte ido a visitar nunca y tu muerte fue un duro golpe que recién lo siento hoy cuando escribo estas líneas agradeciéndote el buen humor con que trataste a estos cuatro jóvenes aspirantes a creadores, devolviéndote la sonrisa.

miércoles, 22 de junio de 2011

ENSUEÑO Y FANTASÍA

(RELATO BREVE A CUATRO MANOS, ES DECIR, MI SOBRINO Y YO)

Al ver un adorno en forma de cisne, Renato pensó en la caza indiscriminada como algo condenable, es decir, que quienes la practiquen merecen una pena dura. Al hablar de esto, también pensó en lo trágico que sería ser participante de tan horrendo espectáculo, por lo que se le vino a la mente la idea de escribir algo sobre dicho tema.

“En primer lugar, -escribió Renato- a nadie le gustaría que alguien venga de la nada y te mate, puesto que tú eres el único dueño de tu vida. Cazar animales hasta dejarlos en peligro de extinción, es más feo que una patada en los bowes, por lo tanto, es mucho más recomendable no recibir ninguna patada en ellos.”

Luego de escribir esto, Renato se quedó pensando más en ese tema, por ende, como tenía una imaginación tremenda, cerró los ojos y soñó que era un leopardo joven, que caminaba errante en medio de la sabana africana, por lo tanto hacía mucho calor y estaba hambriento. Por el contrario, estaba seguro de encontrar comida, ya que era un felino mayor y además, tenía las habilidades con las que siempre había soñado, es decir, agilidad para saltar y ver perfectamente en la oscuridad.

Caminaba por toda la pradera cuando vio una liebre que estaba tan perdida como él, por lo tanto, se agazapó lo más que pudo, cubierto por la hierba para acercarse a su futura presa. Entonces, notó que la liebre, ya rendida, tal vez exhausta, estaba esperando ser devorada. La tristeza y el miedo inundaban los ojos del pequeño conejo y era tanta que lo conmovió, por eso, decidió no comérselo, le dio la espalda y se fue, contento por su decisión, pensando en qué feliz sería el mundo sin muerte ni víctimas.

Luego, tras otra larga caminata, se sentó bajo un árbol a descansar, con una satisfacción inmensa por haber hecho una buena obra, cuando escuchó un fuerte rugido. Era un león que lo estaba acechando. En ese momento se dio cuenta de que él no era tan grande como creía y se notaba que el otro felino no venía en tono amistoso. Empezó a temblar, puesto que el león se acercaba, lo veía como competencia en la caza y deseaba acabarlo. Entonces corrió. Corrió con todas sus fuerzas, el mundo era amplio, parecía que no tenía fin y que el león no se cansaba nunca, ya lo estaba alcanzando, ya le había dado un zarpazo, ya lo había tumbado, ya le iba a dar un mordisco, ya estaba sintiendo la sangre brotando de su cuello, llorando de miedo, de pena, de decepción porque la muerte lo había vuelto a vencer y entonces, Renato se despertó.

jueves, 5 de mayo de 2011

DIOS

Dios es mujer, me lo dijo en sueños
y sentí aquella voz grave, aclararse.

Dios es mujer y odia el canto de los ángeles
“esos homúnculos alados” dice
cuándo van a aprender.

Dios es mujer y el demonio, su hermano
almuerzan juntos los domingos
por la tarde.

Dios es mujer, parió hijas e hijos
“que folguen juntos hasta el amanecer”

Dios es mujer y no le gustan las palmas
prefiere ver mujeres
emanciparse.

Dios es mujer y viste de verde
después de las 6
pasea por la calle.


24/marzo/2011- Roma

LA PLUMANEGRÍADA


Canta, oh dios del viento, Wayra divino, conocedor de susurros y secretos, taita de las aves que surcan el cielo y contemplan a sus pies el mundo, la historia de tus hijos, los hijos de tu hijo el Kuntur, pájaro sagrado de plumas negras, el increíble destino de Chen Chen, el menor de tus hijos, que salvó a Cusi Huallpa, antes de llamarse Yawar Waka de los Ayamarcas. Junto a Parokicha, su perro kalato, y que fue secuestrado cerca de la gran Mama K’ocha por viviendas flotantes y mujeres y hombres como nosotros pero con ojos rasgados, que le dieron dos vueltas por el mundo y lo devolvieron desposado cerca de un cerro en forma de kulebra.

Pulpuku, su hermano, intentó seguirlos en una pequeña balsa, pero Mama K’ocha le impidió llegar con ellos y lo regresó a tierra, más al norte, donde un gran pueblo llamado Chimú, quienes lo recibieron con agrado y él ordenó construir una ciudad de barro en honor a su hermano desaparecido pero equivocó una letra llamándola Chan Chan.

También de Vichenhuk, que iba con ellos y paraba comiendo Puku pukus y fue castigado por la Pachamama, desviándolo del camino, llevándolo hacia el sur, a un pueblo trepanador de cráneos, quienes lo encontraron en cuclillas, vaciando su estómago y fue convertido en un fardo.

Y no te olvides, Wayra divino, de Serucha, que se unió al pueblo de Pachak’amak, olvidando a su hermano perdido y cambió su nombre a Sodocha.

Todos ellos tuvieron descendientes y algún día, ellos, recuperarán esa parte de la historia que les fue negada, cuando la casualidad vuelva a hacerlos hermanos y se encuentren por última vez antes de pasar al Uku Pacha o mundo de las sombras.

NOTAS:

Chen Chen y sus esposas, todas chinas, tuvieron varios hijos de los cuales resaltó Kepe, como gran artesano, pescador y recolector, dominó a sus hermanos y fundó una aldea llamada Quepepampa, la cual existe hasta hoy.

Pulpuku no llegó a ver terminada Chan Chan y los Chimúes siguieron llamándolo Naylamp creyendo que la leyenda Mochika había vuelto para ellos. Tuvo 269 hijos, algunos aún viven. Son Wakas.

Vichenhuk había dejado una hija antes de partir, Sisi, la cual fue madre de una gran estirpe de guerreros que formaron una heroica resistencia cuando la invasión española. Tuvo 20 maridos.

Serucha o Sodocha tuvo varios hijos. Fue sacrificado por recitar con honestidad brutal contra Pachak’amak. Fue empalado frente al mar.

Parokicha y sus cachorros habitaron la costa hasta la Conquista, cuando los españoles empezaron a hacer cruces con sus perros de presa. No se sabe cómo se hizo humano. Además, era hembra.

23/marzo/2011- Roma

NATURALEZA

Eres caña y yo soy río
mientras creces yo voy al mar.
Yo soy árbol, tú, rocío
que se posa a voluntad.
Eres diosa, yo soy waka
píntame de carmesí.
Yo soy viento y tú, velero
siempre voy detrás de ti.
Eres huella y yo desierto
una marca original.
Yo soy boca y tú, manzana,
no hay pecado, humanidad.
Eres caña y yo soy río
siempre voy detrás de ti.
Eres huella y yo desierto
que se posa a voluntad.
Yo soy boca y tú, manzana,
píntame de carmesí.
Yo soy viento y tú, velero
mientras creces yo voy al mar.
Yo soy árbol, tú, rocío
una marca original.
Tú eres diosa, yo soy waka
no hay pecado, humanidad.

24/marzo/2011- Roma