De nuevo solos, como en los viejos tiempos, con la única diferencia
de que hoy solo somos amigos, y los amigos no se besan,
no se tocan, no se dicen obsenidades al oído. Mira mi casa.
Está igual a como la dejaste:
las cosas en su mismo sitio y el mismo polvo sobre ellas.
Hay nuevas fotos en el aparador tomadas durante tu ausencia.
¿Tres años? ¿Cuatro? Es raro. Estamos tan tranquilos.
¿Dos meses? ¿Tres? Recuerdo que antes nos era imposible.
Yo y mis locuras siniestras, lo sé. Tómate un café.
El agua negra es una pupila que esconde el trasfondo del contenido.
Se puede mentir con las miradas.
¿Sigues usando el mismo perfume?
Era inconfundible dentro del aula,
en la oscuridad de las escaleras del instituto,
en las largas caminatas por la avenida
dentro del estómago de una muchedumbre.
Por esos días, yo empezaba a escribir,
unos poemas y esos cuentos, ya sabes.
Los leíste todos y siempre estabas pendiente de ellos
y me alentabas a continuar en eso.
Hace tanto que no escribo para ti
que hoy empecé un texto sobre nuestro encuentro.
Ése, que tal vez nunca se de.
Ya es tarde. La Luna es una farola bajo un manto de nubes negras.
Termino este café y me iré a acostar.
Fue divertido...pero el sol ya está del otro lado
y no quiero que me encuentre despierto.
Muchas gracias y buena suerte. Grandiosa.
lunes, 29 de noviembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
INVOLUNTARIA *
Simiwarmipi puñan
chawpi punchawmanta.
Yuyachkani
sumaq llanahuaytakuna
chukchaykimanta.
Yachayki chaupituta
hanan niwayki
pukasonqoychayki.
Involuntaryacha
sumaq wayra
ñuqa churayki uyaykipi
tantuta qoyllurkuna kamayki.
12/nov/2010
“Dormiré en una boca de mujer
desde el medio día.
Recuerdo
las hermosas flores negras
de tu pelo.
A media noche sabrás
lo que le digo
a tu corazón rojito.
Involuntaria
hermosa ventisca
voy a poner en tu rostro
muchas estrellas para que les des vida.”
*Poema escrito durante la clase de Literatura Quechua
y corregido por el Dr. Gonzalo Espino.
chawpi punchawmanta.
Yuyachkani
sumaq llanahuaytakuna
chukchaykimanta.
Yachayki chaupituta
hanan niwayki
pukasonqoychayki.
Involuntaryacha
sumaq wayra
ñuqa churayki uyaykipi
tantuta qoyllurkuna kamayki.
12/nov/2010
“Dormiré en una boca de mujer
desde el medio día.
Recuerdo
las hermosas flores negras
de tu pelo.
A media noche sabrás
lo que le digo
a tu corazón rojito.
Involuntaria
hermosa ventisca
voy a poner en tu rostro
muchas estrellas para que les des vida.”
*Poema escrito durante la clase de Literatura Quechua
y corregido por el Dr. Gonzalo Espino.
LA TUNDRA (INTENTO DE CUENTO, TRUJILLO-2004)

A lo lejos podía observarse la silueta esmirriada alejándose por entre los arenales que alguna vez fueron escenario del desarrollo de una ignota cultura preincaica.
Al empezar a penetrar en ellos (según unos niños que jugaban en los basurales) muchos gallinazos se quedaron petrificados al verlo andar, y cuando hubo ya pasado los sumideros e ingresado entre las dunas, un viento extraño que escarapelaba los cabellos lo fue siguiendo hasta que la silueta se perdió de vista.
Por la tarde (según los mismos niños) un carroñero que hurgaba entre la inmundicia, se acostó sobre sus patas en ademán de empollar. Las criaturas corrieron creyendo encontrar un nido (en su inocencia, porque los gallinazos hacen sus nidos donde nadie los vea) pero al notar que el ave no huía, descubrieron que estaba muerto.
En toda la semana, luego de salir del colegio, los niños iban a observar al animal muerto (comprensible, ya que siempre tenemos los humanos esa fascinación por lo desconocido, en este caso, la muerte) el cual, cosa extraña, ¡no mostraba signos de putrefacción! Al descubrirlos, un vecino cogió el cuerpo inerte por las patas y lo dejó bien adentro de los arenales. A la mañana siguiente, no amaneció con vida.
Cuando llegué al pueblo, cargado con una mochila y el cuerpo quebrantado tras las 8 horas de viaje, presencié el entierro del señor. Los niños fueron quienes me relataron lo arriba escrito. Era una historia intrigante.
Había llegado hasta allá para ejercer mi profesión de maestro, la única vacante que conseguí, en el colegio de ese pequeño pueblo que no pasaba de diez cuadras. Una tarde, luego de una semana de estadía en el lugar, quise ir a pasear por dichos arenales.
El sol estaba suave y una leve brisa soplaba serpenteando mis cabellos, cargué una botella con agua y partí.
Caminé alrededor de dos horas cruzándome con algunos arbustos muy extraños y alejados de cualquier señal de agua, en medio de la nada. Cuando el cansancio me invadió, me senté a descansar sobre una loma, arrojándoles piedras a las asustadizas lagartijas que correteaban alrededor.
Oscurecía cuando decidí volver. No se podía distinguir al pueblo ya que carecía de alumbrado público; tendría que usar mi instinto: regresar en línea recta, tal como partí.
El cansancio fue tal que me invadió por completo pero tenía que volver. Todo era tan oscuro que no atinaba a ver nada y sentí por un instante que me estaba saliendo de la ruta. Me acosté sobre la tostada arena que abrigaba mis brazos descubiertos y me encontré solo, bajo el negro cielo alumbrado sólo por una miserable estrella. Me quedé dormido.
Desperté con un hambre voraz y una estupidez para caminar ¡Me caía! Me sentía torpe y cuando me observé, algo mareado ¡Mis manos habían desaparecido! ¡Oh, por Dios! Ahora eran, eran, ¡dos alas negras! ¡Maldita sea! Estaba convertido en un gallinazo más, estaba asustado, quería llorar, gritar y sólo me salió un chillido horripilante. ¡¿Qué demonios había en ese desierto?! ¡¿Qué maldiciones poseía?! Con mucha resignación intenté avanzar y cada vez mis movimientos me parecían ridículos. ¿Se trataba acaso de un sueño? Entonces, empecé a agitarlas y comencé a elevarme, poco a poco, hasta que conseguí volar. Estaba volando. ¡El sueño de los humanos! Pronto di con el basural y el pueblo. Me aposté allí y reconocí las calles arenosas, algunos molles resecos hasta vi a los niños salir del colegio, ah, quería despertar ya de esta pesadilla de mal gusto pero me sentí cansado y me acosté, durmiéndome en el acto.
Trujillo, 29 de mayo de 2004
lunes, 8 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
FE DE ERRATAS I

DE ACUERDO CON EL TEXTO DEL MES ANTERIOR TITULADO : MERECIDO, QUE TRATA SOBRE EL NOBEL OTORGADO A NUESTRO AMIGO MARIO, SE HAN PRODUCIDO DOS ERRORES, QUE EL VARGASLLOSIANO PAJUELO REYNA SE ENCARGÓ DE SEÑALAR.
DONDE SE HABLA DE LOS CACHORROS Y LA HISTORIA DE PICHULITA CUÉLLAR DEBE SECIR LA HISTORIA DE LA HUELGA ESTUDIANTIL (LOS JEFES).
DONDE HAY UN ESPACIO( ) ENTRE LA RESEÑA DE LA CASA VERDE Y CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL DEBE IR LA TRAMA DE LOS CACHORROS, LA CUAL ES UN NEXO ( DE ESTILO, FONDO Y FORMA ) ENTRE AMBAS NOVELAS.
viernes, 22 de octubre de 2010
COLLAGE
Noche penúltima de Agosto. No hay Luna, no. Va a llover y un vientecito golpea contra mí cuando voy a tu casa. Estás afónica, nunca te había escuchado así. En cierta forma, es gracioso ya que tienes la manía de hablar fuerte y rápido.
Lo siento, sé cuánto te debe picar la garganta pero el humor es inherente y lo sabes.
Me gustaría poder invitarte a dar una vuelta. O mejor, salir a tomar un café por ahí. Mejor aún, me encantaría que aceptaras salir conmigo pero más allá de todo, me gustaría mucho tener el valor suficiente de ir a buscarte y dejar de escribir lo que jamás haría en este blog que nunca lees.
Lo siento, sé cuánto te debe picar la garganta pero el humor es inherente y lo sabes.
Me gustaría poder invitarte a dar una vuelta. O mejor, salir a tomar un café por ahí. Mejor aún, me encantaría que aceptaras salir conmigo pero más allá de todo, me gustaría mucho tener el valor suficiente de ir a buscarte y dejar de escribir lo que jamás haría en este blog que nunca lees.
jueves, 14 de octubre de 2010
MERECIDO

A las 7 y 15 de la mañana del 7 de octubre de este año me llegó un sms sin remitente que decía:
"imagino q ya
sabes q mario v.
llosa gano el
premio nobel.
felicitaciones, s?
q lo adoras
mucho, saludos
amigo"
Aunque lo leí a las 8 y 30 (no tengo la manía de estar pendiente de la hora, salvo en clases) me emocionó mucho la frase "sé que lo adoras..."
Me intrigó el número que no tenía registrado, puesto que por la forma de escribir, pertenecía a una mujer, amiga, que me conoce.
Conozco pocas mujeres, algunas son amigas y sólo dos saben de mis gustos. Carecìa de saldo para devolver el gesto.
El noticiero de canal 9 me había dado la noticia a las 6 y 30 y ya me imaginaba los comentarios en las calles, en el bus, en la universidad y en el salón. A las 12 y 39 del mismo día llegó otro:
"Ya somos NOBEL", era un amigo.
Particularmente, considero la primera etapa de MVLL como la mejor. Desde "Los Cachorros" y el juego de diálogos sobre Pichulita Cuéllar de sus amigos de la adolescencia, intuyo que ya se vislumbraba la capacidad creativa de su autor.
"La Ciudad y los Perros", con sus diversos narradores y la intriga del personaje misterioso que cuenta su historia (el Jaguar)con un final inesperado que te dice indirectamente qué chico es el mundo. Cuando la leí por vez primera a los doce años, con todas esas inquietudes de iniciar la secundaria, sabía que mi relación con las letras ya no se ian a romper.
"La Casa Verde", que leí a los 16 años no me pareció tan magistral como la califican. Admito que no la comprendí muy bien, el título y la referencia de la contraportada son engañosos. Espero retomarla pronto.
"Conversación en la Catedral", es la obra de este tío que más leídas le he dado: 8. Los diálogos múltiples y tejidos de manera sublime son fascinantes. La primera vez que la tomé, llegué a la página 50 absolutamente perdido, sin embargo, al realizar su relectura, la comprensión se hizo inmediata. Quedé fascinado con el personaje de Queta.
"Pantaleón y las Visitadoras" viene a ser, o yo lo siento así, como un capítulo perdido de Conversación... por el estilema que conserva y el humor extraordinario que llena esta novela. La película es un asco, salvo Angie Cepeda.
"La Tía Julia y el Escribidor" es la última de esta etapa y data de 1977. De las dos historias que conforman el libro, son muy encandiladoras las tramas de radionovelas que prepara Camacho, en las cuales se puede apreciar el surguimiento y posterior apogeo de su locura.
Esta es para mí, la etapa más creativa y experimental de Mario. Desde hacía más de veinte años que venía acariciando el premio Nobel, tantas veces esquivo y clasista (no sé si está bien usado el término, pero en los últimos años venía premiando a escritores que no tenían obras resaltantes pero eran activistas, políticamente hablando).
Mario fue modesto al decir: "me da cierta vergüenza recibir un premio que le fue negado a Borges". Muchas personas lo obtuvieron sin meritarlo. Vamos, Mario, tú sí lo merecías.
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