
Regreso en la combi pensativo. Anoche no dormí bien y hoy tuve un mal día.
Desde mi ubicación puedo ver desfilar ambos lados de la Próceres frente a mí.
No pude comunicarme con Nicolás y llegué tarde a lo de Christine. Qué estúpido
debí verme con esa sonrisa dibujada. Salut, ça va? Abrió la puerta de golpe.
Avant, garçon. Un olor fortísimo a aerosol, la ropa desperdigada por el suelo: unas bragas diminutas y preciosas y blusas de colores. Nous sommes en retard. Se cambia delante de mí sin vergüenza. ¿Para eso tanto apuro? Me explica en francés que ella se despertaría al tocar yo la puerta. Vous avez le long cou. Las mujeres francesas tienen el cuello largo y fino. Les pieds aussi. Termina de vestirse y apenas se maquilla me dice que tenemos que partir A tout vapeur. Está bien, está bien, Vouloir c'est pouvoir. Lo intenté. Eres bonita Christine pero un poco puta y coquera.
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Ya tengo que bajar al siguiente paradero, no lo haré, voy a ir hasta el fin de la ruta para pensar un poco más. Disculpe. Sí, sí, adelante. A mi lado se ha sentado una mujer joven con su crío. Me recuerda a alguien. Sí. A ella. Tiene la mirada, el cabello, la forma de la cara, no, no se parece. Bueno, un poquito. Se ha dado cuenta que la he estado viendo y sonríe. ¿Tú no me vas a pedir coca, verdad? Se acomoda el cabello de forma coqueta: aún te queda vanidad, eh. Le miro el cuerpo indiscreto y tiene lindas piernas. ¿No me vas a pedir que te lleve a tal dirección y te deje con tus paisanos cargada de hierba? Parece que leyera el pensamiento, en su rostro de descifra la congoja. Sí se le parece. Qué extraña sensación invade mi cuerpo desde adentro. Puedo sentir cómo ha inclinado el suyo un poco hacia mí. Ha cerrado los ojos. Finge dormir. ¿Le inspiraré confianza?
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NO.
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A lo mejor también sufre del recuerdo borroso de algún verano pretérito con una persona impredecible que a cada evoco sin tiempo, faltan las palabras para describir el instante que contiene todos los instantes y se oculta en el fondo de nuestras almas. Sería bueno conocer a simple vista el alma de las personas.
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Tal vez el mundo sea mejor visto a través de una LAGAÑA DE PERRO.
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2/MAYO/2010
Dicen que las lagañas de perro, nos hacen ver cosas, que otros no ven, dicen que los perros, los animales, en general, ven cosas, y es parte de una superstición algo morbosa, un tanto paranormal, por ver algo del más allá, y apartarse del más acá, jaja, como que le da cierto aire, cierto poder, a algo SIMPLE, es una especie de leyenda urbana, de acto, que nadie, o casi nadie se atreve a hacer, ponerse la lagaña de perro, en el ojo, me gusta más que todo, esa analogía que haces, de querer saber, lo que los otros piensan, quién no quiere eso, pero la peculariedad tuya, es única; uhm...partiendo de la temática sexual, la sensualidad de la mujer, y lo que eso produce; no somos lo que escribimos, pero somos una idea muy cercana, a nuestras letras.
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