martes, 21 de septiembre de 2010

CAMINO DE HERRADURA



Salgo a dar un paseo con Eliana. Ella está con una falda ligera que le da muy bien. A ella le dan muy bien las faldas a pesar de que no le gusta usarlas. Lo ha hecho a pedido mío. Lo sugerí la semana pasada, lo volví a hacer ayer por teléfono y hostigada me dio el gusto. Si me hubiera dicho que no, nuevamente, no me importaba. Siempre sucede así solo que hoy fue diferente.

Su mamá me hizo pasar y sentado en el sillón yo escuchaba su voz diciéndome ahorita salgo, cierra los ojos, es una sorpresita. Yo me esperaba cualquier cosa menos eso; una blusa blanca de botones crema, un carmín nuevo, una pulserita de colores u otros accesorios en los cuales nunca me fijo. De cuadros azules y negros, le marcaba muy bien el compás de los muslos al caminar aunque en sus gestos lo que menos abundaba era felicidad.

Mira, me dijo con desgano. Te da muy bien. Siento que se me ve todo. Todas las rodillas, nena, nada más. A regañadientes aceptó salir con ella teniendo en cuenta que le propuse, si no se sentía cómoda, cambiársela por algún pantalón. Bueno, ella es así, medio loquita.

Caminamos rumbo al parque, todavía a tres cuadras de acá mientras Eliana me cuenta su vida por octogésima segunda vez. Ahí está la tienda a donde fuimos por vez primera solos, el poste de luz donde figura, algo borrosa e indescifrable, su nombre enlazado con el de un ex enamorado escolar, una nube en forma de estrella como la que vimos el día que hicimos el amor, el grafiti en la pared de la casa en venta.

Siempre me distraigo observando cosas lo cual genera su incomodidad. ¿Me estás escuchando, no? Me dice Eliana y me sonríe. Sí, respondo y estoy seguro de que continuará relatándome su pesado y por ratos divertido día que, cosa curiosa, se parece a todos los demás.

A ver, ¿de qué estoy hablando? Vuelve a atacar Eliana. Le sonrío y no me responde le gesto, lo cual indica que ya se enojó. No tengo ganas de responderle. Podría adivinar la respuesta pero hoy sólo quiero dar un paseo. No importa si hablamos o no. Ahora, yo sé que va a fruncir el ceño y me dirá que no le importo, que pone todo de su parte en el futuro de la relación pero no se siente correspondida, que no sabe por qué está conmigo y otras cosas raras. Cada vez que hace eso me dan ganas de mandarla, con toda la ternura posible, a la misma mierda y olvidarla.

Entonces, la miro de reojo y me parece una mujer muy guapa y cambio de parecer. Además, huele bien. El cabello recogido le da mejor que suelto. Seguimos en silencio y yo sé que ella espera que sea yo el que rompa este gélido mutismo. Pero no lo haré. Y nuevamente ataca y me dice que estoy pensando en ella ¿verdad?, que aún no la he borrado de mi mente, que siempre es ella y nunca ella.

Entonces le digo que no es cierto, que estoy pensando en los siguientes cuentos que voy a escribir donde sí va a aparecer ella, pero no me cree. Es en ese instante en el que me doy cuenta que Eliana sólo existe en la ficción y que la próxima vez que la escriba conmigo la llevaré al cine para mantenerla callada.

sábado, 11 de septiembre de 2010

12 VERSOS PREHISPÁNICOS

ESTE POEMA FUE CREADO A MEDIAS EN HORAS DE TRABAJO
ALLÀ POR EL AÑO 2008. EL MAESTRO MOISÉS SICHA Y YO
LO TRABAJAMOS EN CONJUNTO. SE LO DEDIQUÉ A UNA AMIGA
COMO COMENTARIO EN SU HI5. LAS GRAFÍAS NO SON LAS
CORRECTAS Y OBVIAMENTE, NO LE ENVIÉ LA TRADUCCIÓN.



Imaina chaina kanki
súmaq llanachuccha
taqsaychalla makilloq

Ama yakiquychu
huk kaqni punchauntaq
lluqseramunqa taita inti
qampac sullayqi

Tempranomanta manan sonqoyllu
llanallanay tutapi
chaskayki ashqin

Súmaq chaska ñahuichakuna llaquisqa.

That's true!


TRADUCCIÓN:

¿Por qué estás así?
hermoso pelo negro
y manos pequeñas.

No desesperes
algún día saldrá
el sol para ti
tranquila.

La madrugada no tiene corazón
en la noche oscura
tu brillo alumbra.

Bonitos ojos brillantes con pena.

Es verdad!

PARTES SIN CUERPO


1

Las luces pasaban fugaces a través de la abertura. hacía calor. Su frente y cuello eran esparadrapos empapados de un sudor transformado en sangre. El aire era escaso y tenía unas ganas enormes de darse por vencido. Le era imposible continuar con vida que, desmayado, ni cuenta se dió cuando lo despertaron. El alma le había regresado al cuerpo, la soltura de sus huesos le ofrecían cierta sensación ya extraña de libertad que hacía horas le habían negado la incomodidad de los equipajes de las personas que sí habían podido pagar un boleto. Sin dudas y contra todo pronóstico, había llegado a la capital.

2007


2

Vislumbró en su rostro un gesto de maldad y sintió una alegría efímera. Era diferente. Una especie de cordero disfrazado de lobo en medio de la manada. Todo lo relativo al mundo material le era ajeno. Sabía con certeza a qué había venido y cuándo tendría que irse pero no quería creerlo. No podía, era incoherente. Resolvió que había algo de mentira en la historia del mundo.

2008

viernes, 10 de septiembre de 2010

EPÍSTOLA A UNA MUJER LEJANA EN EDAD, ACCIÓN Y DISTANCIA



Flavia,
hoy te he visto
como una cúmulo errante en el cielo
como una gota de almíbar
de esencia de durazno
que al suelo cayó sin querer...

He visto tus partes.
Solías exhibirlas al sol
en aquella playa mientras yo,
tan lejos del mar
jugaba con muñecos de papel.

Eres Flavia
tan dulce
regalando esa sonrisa tan simpática
que tiñe granate mis colores azules.

Yo te miro y respiro tu sal,
las aguas de color café bajo el cielo claro.
Bailan los años sobre tu cabello
y en tus caderas revienta la mar.

Me hiere las manos tu desnudez y tu experiencia me invita a dormir
¡Qué inoportuna es la aurora con sus rayos que destruyen el sueño de vivir!
No te toco pero siento tu aroma a carne asada bajo el sol.
Por Dios, Flavia, mírame a los ojos y dime que vendrás
del campo al mar, del mar al campo a fin de cuentas es igual.
Lo que deseo para poder beber en paz es verte de cerca.
Si vivieras por aquí y fueras de verdad y fueras
una vecina, una amiga, una tía, una prima
cercana, rayana, próxima
sería testigo del fuego de tus piernas
la voracidad del vientre
las luces de colores emanando de tu frente mareándonos
surgiendo, lacerando mis espaldas con tus garras
con la furia reprimida de tus años no explotada
y nubes blancas en la noche
me dicen que el sol volverá a salir
y desde temprano te extinguirá con su brillo dadivoso.