viernes, 10 de septiembre de 2010

EPÍSTOLA A UNA MUJER LEJANA EN EDAD, ACCIÓN Y DISTANCIA



Flavia,
hoy te he visto
como una cúmulo errante en el cielo
como una gota de almíbar
de esencia de durazno
que al suelo cayó sin querer...

He visto tus partes.
Solías exhibirlas al sol
en aquella playa mientras yo,
tan lejos del mar
jugaba con muñecos de papel.

Eres Flavia
tan dulce
regalando esa sonrisa tan simpática
que tiñe granate mis colores azules.

Yo te miro y respiro tu sal,
las aguas de color café bajo el cielo claro.
Bailan los años sobre tu cabello
y en tus caderas revienta la mar.

Me hiere las manos tu desnudez y tu experiencia me invita a dormir
¡Qué inoportuna es la aurora con sus rayos que destruyen el sueño de vivir!
No te toco pero siento tu aroma a carne asada bajo el sol.
Por Dios, Flavia, mírame a los ojos y dime que vendrás
del campo al mar, del mar al campo a fin de cuentas es igual.
Lo que deseo para poder beber en paz es verte de cerca.
Si vivieras por aquí y fueras de verdad y fueras
una vecina, una amiga, una tía, una prima
cercana, rayana, próxima
sería testigo del fuego de tus piernas
la voracidad del vientre
las luces de colores emanando de tu frente mareándonos
surgiendo, lacerando mis espaldas con tus garras
con la furia reprimida de tus años no explotada
y nubes blancas en la noche
me dicen que el sol volverá a salir
y desde temprano te extinguirá con su brillo dadivoso.

2 comentarios:

  1. pulpin buena las decripciones , propias de tu estilo torrido y apsionado aunque muchas veces frisando a lo calenton... ya sabes te lo dije personalmente.

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  2. Es verdad, es rayano a lo casi vulgar, y de eso no se trata la poesia, bueno eso es lo que entiendo. Pulpo debe ser que tiene k ocultar esa parte suya, siga escribiendo

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