(RELATO BREVE A CUATRO MANOS, ES DECIR, MI SOBRINO Y YO)
Al ver un adorno en forma de cisne, Renato pensó en la caza indiscriminada como algo condenable, es decir, que quienes la practiquen merecen una pena dura. Al hablar de esto, también pensó en lo trágico que sería ser participante de tan horrendo espectáculo, por lo que se le vino a la mente la idea de escribir algo sobre dicho tema.
“En primer lugar, -escribió Renato- a nadie le gustaría que alguien venga de la nada y te mate, puesto que tú eres el único dueño de tu vida. Cazar animales hasta dejarlos en peligro de extinción, es más feo que una patada en los bowes, por lo tanto, es mucho más recomendable no recibir ninguna patada en ellos.”
Luego de escribir esto, Renato se quedó pensando más en ese tema, por ende, como tenía una imaginación tremenda, cerró los ojos y soñó que era un leopardo joven, que caminaba errante en medio de la sabana africana, por lo tanto hacía mucho calor y estaba hambriento. Por el contrario, estaba seguro de encontrar comida, ya que era un felino mayor y además, tenía las habilidades con las que siempre había soñado, es decir, agilidad para saltar y ver perfectamente en la oscuridad.
Caminaba por toda la pradera cuando vio una liebre que estaba tan perdida como él, por lo tanto, se agazapó lo más que pudo, cubierto por la hierba para acercarse a su futura presa. Entonces, notó que la liebre, ya rendida, tal vez exhausta, estaba esperando ser devorada. La tristeza y el miedo inundaban los ojos del pequeño conejo y era tanta que lo conmovió, por eso, decidió no comérselo, le dio la espalda y se fue, contento por su decisión, pensando en qué feliz sería el mundo sin muerte ni víctimas.
Luego, tras otra larga caminata, se sentó bajo un árbol a descansar, con una satisfacción inmensa por haber hecho una buena obra, cuando escuchó un fuerte rugido. Era un león que lo estaba acechando. En ese momento se dio cuenta de que él no era tan grande como creía y se notaba que el otro felino no venía en tono amistoso. Empezó a temblar, puesto que el león se acercaba, lo veía como competencia en la caza y deseaba acabarlo. Entonces corrió. Corrió con todas sus fuerzas, el mundo era amplio, parecía que no tenía fin y que el león no se cansaba nunca, ya lo estaba alcanzando, ya le había dado un zarpazo, ya lo había tumbado, ya le iba a dar un mordisco, ya estaba sintiendo la sangre brotando de su cuello, llorando de miedo, de pena, de decepción porque la muerte lo había vuelto a vencer y entonces, Renato se despertó.
: ) Le dio un zarpazo, ya lo había tumbado, ya le iba a dar un mordisco, ya estaba brotando la sangre de su cuello, llorando d miedo, de pena...Despertó.
ResponderEliminarMuy buena analogia de lo que es la vida, no se puede vivir sin matar.
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