martes, 14 de julio de 2009

COLOQUIO


Caminábamos lentamente bajo el cielo gris de la ciudad. En silencio. Los autos parecían menos bulliciosos y la gente más triste, pero era agradable.
-He estado pensando en lo que me dijiste el otro día- dijo por fin.
-¿Ah, sí?- respondí de inmediato. Me sorprendió lo que dijo y me interesaba saber a cuál de las tantas cosas que a menudo le decía se refería.
-Sí, y creo que va ser lo mejor- alegó consecuente, dio un suspiro y sonrió. Parecía ser serio mas no imaginaba qué podría ser y no quería defraudarla ni extingir su repentina alegría siendo sincero y decirle que no tenía ni idea de lo que se refería.
-¿Tú crees?- le dije.
-Sí, si te fijas bien, las cosas se dan así... se desplayó por completo, subiendo y bajándose las mangas de la chompa mientras explicaba, hablando de una cosa y de otra, como si una nueva boca hubiera aflorado en su rostro a la vez que se cerraban mis oídos, los carros parecían más lentos, ¿acaso la neblina era de goma?, una pluma solitaria de alguna paloma errante planeaba a mi alrededor en una danza andina negándose a besar el suelo, la envoltura de un chocolate al pie de la vereda era un festín de hormigas que retaban al frío, una mujer encantadora de sonrisa en los ojos me sonrió con la boca y me grabé su perfume...¿No lo crees?- inquirió.
-Puede que tengas razón.
-!Qué bueno que me entiendes¡ es bueno poder contar contigo- me dio un abrazo.
- No es nada, se hace lo que se puede. Vamos a tomar el carro, me estoy muriendo de hambre.

3 comentarios:

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  2. jajaja que buena... Mmm... Tendré más cuidado a la hora de hablarte y cuando te vea asentir todo lo que digo, sabré que en realidad, estás sonriéndole a una señora guapa y analizando el recorrido de las hormiguitaS =P

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  3. Ese Iván.Creo saber quién es tu acompañante.

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