Desde este rincón de la red, quiero hacer llegar un saludo de cumpleaños a Marisela Ysabel, por ser una artista multifacética: cantante, actriz, compositora y sobre todo porque no aparece mucho en televisión envuelta en escándalos. Desde aquí, un saludo lleno de afecto de un ferviente admirador de su belleza sarracena y ojos candentes así como de su innegable talento.
La fibra perfumada de tu piel canela
Marisela, llena de una ternura abscisa,
precisa desde tu centro un canto
alegrando con el viento las cornisas.
Puedo caer en un pozo hondo, Marisela,
cuyo fondo la conciencia enferma
aunque duerma, mujer lascivia
mujer lascivia, aunque duerma.
Marisela, Marisela
tu retrato a contraluz
en un espejo cuadrado y navegando
en silente concierto izar las velas
atravesar los bosques tropicales, y
asaltarte en las playas de Marsella.
Al ver después de tiempo a Marisela Puicón en la televisión, una emoción abscisa fue la que envolvió mi cuerpo a través de mis venas. Había olvidado lo fuerte y sensualmente hiriente de su mirada, lo posesivo de su atención y retomé mi cura de sueño.
Volvemos a encontrarnos,
Marisela.
Ésta es tu copa,
ésta es la nuestra.
Está fría por el hielo
de Groelandia,
está dulce por el vidrio
de Bruselas,
reposado en toneles
de madera iqueña.
¿Notas algo extraño sobre mi cabeza?
Estás enmudecida, el silencio apremia.
¿Nada que te arrobe?
¿Ni mi erisipela?
Mira,
es flor de acanto
la que te refleja,
porque también tiene de mar
y cela.
Luego de una inmersión en un mundo lisérgico ocasionado por un tazón de café o por una fantástica visión inesperada, ubicado en el umbral del universo onírico, entre las playas de Marsella y la esquina de mi cama, desperté en un velero una mañana de verano con tu nombre resonando en mis oídos.
Ya a lo lejos se perciben las playas de Marsella.
El vino se ha agotado.
¿Qué hacemos?
Marisela, concitada visión
libérrima imagen tu silueta presentada por el sol.
Esta noche, Marisela, las estrellas danzan
en tu rostro sarraceno
de cortinas luminosas y azabache
una dolorosa polka.
Marisela, hay en mis ojos restos de luces y sombra,
una gula que no acaba y un silencio que te nombra.
Invitas y no te atreves, eres esquiva
como el vino de mi copa de cruda arcilla.
Duerme en el fondo de mi alma tu traje de manzanillas
como aquel canto sordo de un gorrión en la avenida.
Hoy Marsella está en tu pecho y mi mano es una vela.
Marisela, es nuestro encuentro final en Trafalgar…
…y de repente, recordar
que estás tan lejos, Marisela
como los prados lo están
del mar.
Cantio finis.
Fin de la canción.
Esta interesante pulpo , la cantante esta super se merece esos escritos,vale
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