viernes, 1 de octubre de 2010

ÚLTIMOS PENSAMIENTOS A MENOS DE 50 HORAS Y CONTANDO...

(Lunes 7:35 am, en el carro)

Es en cierta manera fascinante ver las calles adornadas con afiches de colores mal combinados llenàndolas de cierto aire lisérgico que resuleve menos aburrida la rutina diaria.

(Martes 8:26 am, frente a los puestos de periódico)

No me llaman la atención las campañas electorales ni las denuncias de guerra sucia: postularse a algo en este país es estar propenso a esas dosis de flagelos. No creo que no se lo esperaban.

(Miércoles 3:47 pm, mientras almuezo en mi casita)


Somos postmodernistas, cínicos: nos irrita la injusticia pero no somos justos, somos conmovidos por la pobreza y asistimos a la vez a conciertos costosos y nos gusta que nos ataquen para sentirnos mártires. Ya no siento pena por el candidato que va al último lugar y que escuchaba atentamente porque creía que sus "buenas" ideas no eran tomadas en cuenta por falta de oportunidad. Mentira. Todos están en el mismo saco.

(Jueves 8:59 pm, en casa de mi hermana conversando con mi cuñado)

Últimamente se está hablando de cambios, estructurales y de tendencias. El orador no puede meterse en la cabeza del que lo escucha, puede plantearle un pensamiento más, pero no puede leer los que ya tiene. A veces siento que escribo porque sé escribir, como hay personas que hablan porque saben hacerlo. Son sensaciones extrañas: en navidad me pongo contento, en mis cumpleaños, nostálgico y furioso en elecciones.

(Viernes 7:20 am, con mis amigos en las puertas de la u.)

He dejado de leer Correo por cuidar mi bilis. No me gusta la postura del director. Si tiene preferencias por algún candidato no puede ser demasiado evidente. Lo es tanto que ya resulta irritante. Cuando a veces llego desganado a clases, lo que hago para animarme es leer los titulares de los diarios. Observar cómo se confunden las noticias políticas con las faranduleras me llena de ganas de estudiar.

(Viernes 4:32 pm, frente a la computadora)

Me gustaría haber sido bien educado. La primera educación es pésima, cuando un niño te golpea te obligan a denunciarlo con alguno de sus padres, para luego, ser testigo de lo parecido que es el sistema judicial a la dictadura paterna. No hay castigo. Nunca te enseñan a devolver el golpe. Se debería.
Cuando era niño, me parecían las elecciones a la navidad: los adultos salían y tardaban en volver con la única diferencia de que no traían regalos. Hoy mis sobrinos me preguntan ¿por quién vas a votar? Respondo que ya no sé, pero que de todas maneras les traeré algo. Siquiera un chocolate.

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