lunes, 29 de noviembre de 2010

.

De nuevo solos, como en los viejos tiempos, con la única diferencia
de que hoy solo somos amigos, y los amigos no se besan,
no se tocan, no se dicen obsenidades al oído. Mira mi casa.
Está igual a como la dejaste:
las cosas en su mismo sitio y el mismo polvo sobre ellas.
Hay nuevas fotos en el aparador tomadas durante tu ausencia.
¿Tres años? ¿Cuatro? Es raro. Estamos tan tranquilos.
¿Dos meses? ¿Tres? Recuerdo que antes nos era imposible.
Yo y mis locuras siniestras, lo sé. Tómate un café.
El agua negra es una pupila que esconde el trasfondo del contenido.
Se puede mentir con las miradas.
¿Sigues usando el mismo perfume?
Era inconfundible dentro del aula,
en la oscuridad de las escaleras del instituto,
en las largas caminatas por la avenida
dentro del estómago de una muchedumbre.
Por esos días, yo empezaba a escribir,
unos poemas y esos cuentos, ya sabes.
Los leíste todos y siempre estabas pendiente de ellos
y me alentabas a continuar en eso.
Hace tanto que no escribo para ti
que hoy empecé un texto sobre nuestro encuentro.
Ése, que tal vez nunca se de.

Ya es tarde. La Luna es una farola bajo un manto de nubes negras.
Termino este café y me iré a acostar.
Fue divertido...pero el sol ya está del otro lado
y no quiero que me encuentre despierto.
Muchas gracias y buena suerte. Grandiosa.

1 comentario:

  1. ah, cunado no mi estimado pulpo. parece una descripcion , de algo vivido ,pero despiertas al lector con uan posibilidad fuera de lo real.

    ResponderEliminar